El Museo del Romanticismo en familia

Una de las mayores preocupaciones que tengo a la hora de buscar planes para hacer en familia, es si la opción elegida es buena para los cuatro y todos disfrutamos de la experiencia. Soy historiadora del arte por vocación, me fascina en todas sus expresiones, (ya desde muy pequeña disfrutaba cuando mis padres me llevaban a museos o había alguna excursión en el colegio de tipo cultural). Esa pasión intento inculcársela a mis hijos, pero a veces no es sencillo, porque están tan sobreestimulados que es más difícil que algo pueda llamarles la atención mucho tiempo. El Museo del Romanticismo es el típico museo que sabes que está, que tienes pendiente ir pero que siempre vas posponiendo su visita.

Hace dos años me decidí por fin a visitarlo en familia y nos encantó, tanto que hemos repetido la experiencia hace unos días. Ha sido un acierto y una buena forma de introducirles en el mundo del arte. ¿Quieres saber por qué? Si me acompañas en esta pequeña visita virtual te cuento los motivos.

Si por algo es conocida Madrid es por su oferta cultural, capaz de satisfacer las expectativas del turista más exigente y de adaptarse a las necesidades de los que se adentran por primera vez en este mundo. Es una ciudad que puede presumir de tener algunos de los museos más importantes del mundo, y entre ellos se encuentra el Museo del Romanticismo.

Está ubicado en el antiguo palacete neoclásico del Marqués de Matallana y se trata de una casa museo que recrea la vida y costumbres de la alta burguesía madrileña durante el Romanticismo.

Café del Jardín

Antes de empezar el recorrido  pasamos por la cafetería del museo para desayunar,  y quedamos gratamente sorprendidos por la tranquilidad y el buen gusto que desprendía. El Café del  Jardín  combina la decoración original del palacio con una actual estética vintage, y no solo llama la atención por su cuidada decoración, sino también por sus dulces y tartas expuestas (no nos pudimos resistir a la Red Velvet 🙂 ). Mención especial merece su terraza, un lugar agradable y alejado del ruido, casi un oasis en pleno barrio de Malasaña.

Cafetería Madrid

Museo Romanticismo

museo_madrid

El Museo del Romanticismo: nuestra experiencia

La entrada cuesta 3 € para los adultos. Los sábados y domingos a partir de las 14 h visitar el museo es gratuito para todos.

Los niños decidieron coger una audioguía para hacer la experiencia más completa. Además, antes de empezar, les entregaron un juego de pistas para descubrir muchos secretos sobre el museo y amenizar así la visita de cada sala. Ese detalle es un gran acierto, ya que les mantuvo entretenidos hasta el final del recorrido e indirectamente les hizo aprender a través de la curiosidad.

Llegamos al punto central del palacio, el salón de baile, donde el lujo y la ostentación son evidentes: grandes espejos, altos techos con lámparas de araña, asientos de terciopelo y multitud de cuadros en sus paredes forradas. Allí se llevaban a cabo bailes, reuniones literarias y musicales y  otros eventos sociales. Te imaginas por un momento cómo sería una reunión literaria o evento amenizados con la música del piano y del arpa.

Seguimos nuestro recorrido por el museo. El juego de pistas nos lleva por diversas salas como el comedor, los dormitorios con sus camas con dosel, sala de lectura, salón de juegos infantiles y sala de música. Todo esto aderezado con obras de Goya, Esquivel, Madrazo, Alenza y los hermanos Béquer.

Habitación Museo Romanticismo

Museo Madrid

Al final de la visita hay una sala con juegos interactivos relacionados con el museo que les entretuvo otro buen rato.

Como broche de oro la sala de los Teatritos, donde se ven en imágenes proyectadas escenas representadas de la vida cotidiana que tenía lugar en palacio.

 

El Museo del Romanticismo es una experiencia muy recomendable para adultos y niños a partir de cinco o seis años. Si no tienes planes para este puente es una muy buena opción si te encuentras en Madrid. Y tú, ¿conocías este museo?

 

 

 

2 respuestas a “El Museo del Romanticismo en familia”

  1. He pasado muchas veces por delante, pero no tenía claro que tipo de museo era o si merecía la pena. Me lo apunto.
    Mi experiencia con los niños es que en los museos aguantan entretenidos una hora máximo. Por eso es mejor ir a museos pequeños, exposiciones o en el Prado por ejemplo visitar solo Goya o Velázquez.

    1. Los míos tampoco aguantan mucho, tiene que haber algo que les entretenga o motive un poco, y con el juego de pistas la verdad aguantaron hasta el final. El Prado de momento ni me lo planteo… Lo bueno del Museo del Romanticismo es que no es muy grande la exposición, en menos de una hora seguro que lo veis todo, y luego os recomiendo la cafetería, es muy tranquila y bonita y las tartas están muy ricas. Ya me contarás si vas :). Un saludo!

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